30/03/2017

Celler Gerisena recupera los vinos de ánfora

Hace más de 2.000 años, griegos y romanos extendieron el uso de las ánforas en el Empordà como recipiente para fermentar la uva y elaborar el vino.

Esta milenaria técnica de producción vinícola ha vuelto a las tierras ampurdanesas de la mano de varias bodegas de la DO Empordà entre ellas Celler Gerisena que han recuperado este recipiente de barro para ofrecer vinos que destacan por su mineralidad, frescura y un elevado grado de pureza de los aromas primarios de la variedad empleada.

Celler Gerisena elabora un vino dulce de Cariñena sobremadurada en ánforas de terracota hechas a mano de 145 l de capacidad sin revestimiento o vitrificación de su superficie.

"La estructura microporosa del barro cocido de Terres d'Autan permite un intercambio líquido / gas entre el vino y el ambiente, dando lugar a una aportación lenta y constante de oxígeno, al tiempo que el vino sufre una concentración por evaporación con un respeto absoluto del vino. Gracias a la porosidad, el doble que el de una barrica normal, y el efecto estabilizador de la acidez del vino por parte de la tierra cocida, buscamos obtener un vino dulce donde el perfil de fruta madura se vea potenciado al tiempo que gana complejidad en boca" explica la enóloga de la bodega, Natàlia Duran.